martes, 15 de julio de 2008

Cuando mis papás decidieron mi nombre (por fin)

Duro fue el camino hasta llegar al éxito.

Hubo muchos intentos para tratar de ponerme un nombre. Yo les oía... Ninguno era lo bastante bonito, especial y todas esas cosas pastosas que piensan los padres primerizos. Es así. Es inevitable.

Un buen día, papá dijo: "¿Por que no nos vamos (los tres) a Extremadura a decidir el nombre?". Dicho y hecho: papá reservó habitación en unos amigos suyos que tienen un parador en Trujillo.
Y allí se fueron un 18 de junio de 2008 a Cáceres, Mérida, Trujillo y Valle del Jerte. Comieron ibéricos de calidad, cenaron en el parador y cuando llegó el último día no tenían los deberes hechos. ja ja ja.

Así que papá dijo: "Adriana no está mal, ¿no?". Y mamá dijo: "La verdad es que era de los primeros que teníamos en mente. Y sí que me gusta." Y así, fue como fue elegido mi nombre entre los cerezos del Jerte. Es muy romano así que Mérida tuvo parte al final.



Esta foto se la tomaron entrando al anfiteatro de Mérida, por dónde entraban los nobles. Hacía mucho calor e íbamos despacito, porque le peso bastante ya a mi mamá, paseando por los restos arqueológicos. Luego fuimos al museo, que nos gustó mucho y confirmamos su parecido con la basílica de Roma.


Y esta foto fue tomada en un adarve de Cáceres y en ella salimos mi papá y yo. Debí decir algo que le hizo mucha gracia... pobrecito...

Datos personales

Soy un ser humano que doy y voy a dar mucha guerra